Cinema

Escena de Rufufú (I soliti ignoti)

Por Robert Deglané

4 de mayo. Lo que voy a borronear saldrá deslavazado e inconexo. Me piden los tártaros escribir sobre el cine –antes nuestros padres le llamaron cinema– que estamos viendo en este encierro mundial y no veo posible hilvanar algo sólido y estable. Lo que me viene a la cabeza es una mezcla de experiencias particulares y visionados fragmentados de películas de antes y de ahora. Las cosas ya hace tiempo que no son como antes. En aquel tiempo íbamos a una sala de cine, fuese esta de barrio o de arte y ensayo, de acuerdo con el programa que esa semana nos ofrecían. Ahora el cine viene a nosotros a través de las plataformas y podemos escoger entre cientos, miles de títulos. Mi problema, además, es que la plataforma a la que estoy suscrito se puede compartir con hijos, yernos, nueras y nietos en general, lo cual da como resultado un confuso saldo de películas iraníes, francesas de las de antes (¡ay, mi entrañable Eric Rhomer!), americanas de los dorados años 50 y 60, italianas de la comedia inigualable donde doña Sofía y don Marcello nos obsequian con sus físicos y sus maravillosas voces, o películas adorables para mentes infantiles como son Los Fixies: amigos secretos, Tofu el pequeño guerrero o Pixie Pot y los genios de Navidad. En fin, una combinación de sesiones cinematográficas de matiné, vespertinas o de noche para adultos. Faltan las pipas.

De toda esta ensalada de propuestas cinematográficas me voy a referir a las que forman parte de mi cuota de pantalla, esa que el resto de la familia me permite ver en la soledad de la tableta sin interferir en su horario y programación (la plataforma solo permite visionar una película y un solo dispositivo a la vez). Dos de ellas son de mi adorado dios don Billy Wilder (¿no decía Fernando Trueba con su Oscar que «quisiera creer en Dios para darle las gracias, pero sólo creo en Billy Wilder, él es mi verdadero Dios»?). He vuelto a ver Primera plana y he vuelto a encontrar un sentido a mi existencia confinada. Ese dúo de periodistas protagonizado entre Hildy Johnson/Jack Lemmon y  Walter Burns/Walter Mathau condensa buena parte de la carcajada que la humanidad ha podido soltar en la segunda mitad del siglo XX. Como compañía repuse días después  Un, dos, tres, la historia del papel de la Coca Cola y el dinero americano en la recuperación de postguerra y donde el malvado James Cagney se nos convierte en un adorable ejecutivo de la empresa en el Berlín de 1950. Tengo pendiente revisitar a doña Marilyn en Con faldas y a lo loco y a la encantadora Irma la dulce. Pero eso será ya en la segunda fase, cuando pueda expropiar a mi familia de los derechos sobre la plataforma de cine.

Me dejo atrás algunas películas que sin duda compartirán en sus gustos mis vecinos de Tartaria. Hablo de, por ejemplo, Rufufú, titulada I soliti ignoti, ese homenaje a una postguerra italiana que ha pasado a la antología de todas las posguerras cinematográficas. O de ese Matrimonio a la italiana, en mi modesta opinión un lujo de película. En ambos filmes con la presencia de Marcello Mastroianni, ¡un respeto!.

Y no hablo de la serie de Woody Allen, director que forma parte de mi carnet de educación sentimental. Hanna y sus hermanas me volvió a atrapar en sus diálogos, de nuevo, hace tres semanas cuando la curva de muertes por el coronavirus ascendía sin mostrar visos de bajar. Al ver esta íntima película del señor Allen me acordé del sufrimiento de los ciudadanos de Nueva York, la ciudad global más castigada por la pandemia: más de 13.000 muertos el 1 de mayo.

La vita è bella, nos dijo Roberto Benigni. A pesar de casi todo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s