Salir del pozo

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Por Ignacio de Mágina

2 de mayo. La piedra lanzada al pozo no devuelve el sonido. Bárbaros disfrazados
de bárbaros dibujan una Roma imaginaria que invadir. La invasión del
Gobierno de coalición. Ante la desescalada, la escalada de la
demagogia: el medio es el mensaje. Las etapas bucal y anal en la
política española no ceden terreno. Declaraciones infantiles sobre el
reparto de menús escolares (la presidenta “V”, de visitante, haciendo
de Díaz Ayuso); demagogia gruesa sobre apertura de peluquerías y
visita a las abuelas (Rufián haciendo de Rufián y no de su gemelo…);
cifras de muertos al por menor en el mercadillo de declaraciones de
los jueves (Budó y sus corifeos haciendo de Budó y sus corifeos…);
clases de geografía administrativa y competencial (las presidencias
autonómicas haciendo de virólogos y epidemiólogos a tiempo parcial
¿dónde están los portavoces de los comités de expertos de los
gobiernos autonómicos?).

Pero el pozo parece no tener fondo. El parlamento como depositorio,
sangre y heces en el hemiciclo: imputación de acción criminal
organizada, muertos extendidos y lanzados desde el estrado, evocación
del discurso anti-ETA sin ETA. La política como un pozo ciego. Abuso
de la viagra política, el mecanismo dosificador se ha bloqueado. Al
despertarse, el patrioterismo de ambigú muestra sus efectos. El Coyote
Casado persigue al Correcaminos Sánchez (traumas infantiles). El
cazador blanco quiere hacerse con la coleta del hombre morado.

Todo esto pasa en medio de una situación espantosa, donde es
recomendable reservar energías para hacer frente a un escenario futuro
que se dibuja sombrío desde el punto de vista social y económico.
La izquierda en el Gobierno reduce el ritmo, busca moderación, se
equivoca en los pasos que da (¿en todos? Vamos, vamos…). El Gobierno
de coalición muestra incapacidad para reunir voluntades y tendrá que
esforzarse en encontrarlas. Debe volver a intentarlo, desandar
errores, proponer canales y acuerdos, por muy puntuales que sean, con
el resto de partidos que le aseguraron la investidura. Picar piedra o
repicar sobre hierro. Picar piedra en el caso de algunos de los
antiguos o potenciales aliados. Esforzarse mucho más, sí claro, pero
por ambas partes. Repicar hierro en unas derechas desatadas, algunas
orgiásticas y otras mamporreras. Poco a poco las silentes o
susurrantes toman distancia.

Esta crisis sanitaria, complicada y larga, tiene previsiones de
solución de la pandemia actual. Vendrán más pandemias, dicen los
expertos, y se tendrá que estar preparados. La crisis económica y
social, devastadora y dolorosa, es incierta sobre sus escenarios
futuros y sus consecuencias. De momento y atendiendo a las
informaciones y no a las previsiones son catastróficas, lo digo sin
frivolidad alguna. Las crisis política española es hoy un pozo sin
fondo. De manera inmerecida y estúpidamente egoista la política
parlamentaria se ha convertido en un problema principal que va a
ponernos las cosas más difíciles de lo que ya están. Bárbaros
disfrazados de bárbaros anhelan invadir una Roma imaginaria, de ser
así encontraran una sociedad exhausta, crispada y hecha un desierto.

Salir del pozo. Rehacer el mapa cuantas veces sea necesario y mejorar
en la dirección. Dar y darse un respiro de decibelios. Reorganizar el
proceso en curso. Proyectar el día después sin promesas, sin
chantajes. Reconstruir con urgencia el diálogo que, aunque débil y
momentáneo, no debería haber desaparecido nunca bajo el vendaval
vírico. Negociar más allá de la coyuntura presupuestaria y la
expectiva electoral situada en el medio plazo. Decidir sobre la escala
provincial o el área sanitaria, pero pensando en la necesidad de poner
cara un futuro ahora desfigurado. Reconstruir. Reconstrucción es la
palabra. La tarea es inmensa para cualquier gobierno, para el gobierno
presidido por Sánchez va a ser hercúlea. Necesita vitaminas con
urgencia. El espacio de los agentes sociales se muestra como una
oportunidad en medio de esta disparatada escena política. No sólo se
debería contar con ellos, sino entender que forman parte de la
solución para salir del pozo. La vías de la política no convencional,
sin cuestionar ni desplazar a las institucionales y parlamentarias,
podrían jugar el papel de polea para sacar agua.

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