Desvanecidos en el aire

Foto de Karen Lau en Unsplash

Por Robert Deglané.

27 de abril. Bizco Pardal, el vecino de este patio, nos cita a Heráclito, el filósofo del movimiento, de la dinámica de la naturaleza. Me gustaría aprovechar ese capote para citar a Parménides, su contrario, filósofo de la estática, de la permutabilidad del ser. En el Poema de Parménides leemos: «Igual me es todo punto de partida, pues he de volver a él». ¿Todo cambia o todo permanece? ¿Son las aguas del río las mismas o diferentes? ¿Es el mismo río o es otro? Llevamos, o algunos llevan, veinte siglos dándole vueltas al magín con estas preguntas.

Apliquemos esta metodología de preguntas abstractas pero con preguntas concretas sobre la actual realidad de escaladas y desescaladas posteriores a la pandemia. Podríamos hacer preguntas tan simples como ¿Se presentará Puigdemont a la Generalitat sabiendo que no podrá serlo efectivamente? ¿Seguiremos mareando la perdiz de la opción independentista ante una realidad que nos ha cambiado a todos? ¿Seguiremos instalados en este bucle viciado ya de hostigamiento al que gobierna sin pensar en que a lo mejor se trata de encontrar algún terreno de coincidencia? ¿Seguirán algunos repitiendo las mismas simplezas acerca del mercado y el diablo Estado? Tengo serias dudas de que la desescalada se traduzca en recuperar un cierto sentido de la realidad para algunos; más bien seguirán instalados en la matraca de la acusación retórica y la mentira repetida.

Pero el río del clásico filósofo nos va a traer aguas turbulentas y posiblemente muy oscuras en algunos casos. No sé cómo esta sociedad, establecida según unas reglas determinadas, va a dar solución a los cientos de miles de empleos –precarios, inestables, eventuales, pero empleos al fin y al cabo– que se han perdido en estas cuatro semanas y que no parece claro cómo se van a recuperar, al menos en estos próximos meses. Hablo de camareros, cocineros, recepcionistas, asistentes de espectáculos, vigilantes de playa, bañistas de piscinas, personal de seguridad, repartidores, taquilleros, cajeros, repartidores de publicidad, etc. etc. No veo claro cómo se van a reconstruir las cadenas productivas, hechas de multitud de eslabones, y que han sido rotas o descompuestas en solo dos semanas. Cadenas que llevan consigo cientos de miles de empleos.

Parece que otras aguas van a venir caudalosas e irrumpirán como un torrente desbordado llenando las arcas de sus aguatenientes. Hablo de gente como Bezos, el propietario de Amazon, o de las grandes compañías internacionales de logística, que pueden ganar el manso con esta crisis, dado el tipo de negocio que realizan y las características del mismo. Pocas son las personas que podrán sentir optimismo en estos momentos. El porvenir es difícil, la desescalada, como la niebla, irá dejando ver progresivamente las ruinas que nos está dejando esta pandemia. Unos seguirán dando respuestas simplonas y ridículas; las grandes preguntas nos siguen suscitando inquietud.

Un cantante como Bruce Springsteen lo dejó mejor dicho que yo en su canción The river: But lately there ain’t been much work on account of the economy/ Now all them things that seemed so important/ Well Mister they vanished right into the air. Que traducido al roman paladino sería más o menos:  «Pero últimamente no ha habido mucho trabajo debido a la economía./ Ahora todas esas cosas que parecían tan importantes /Bueno, señor, se desvanecieron en el aire».

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