El compromiso ético del sindicato

Photo by Giorgio Trovato on Unsplash

Por Bizco Pardal

Primer tranquillo

Una de tantas discontinuidades que provocó en sus primeros andares Comisiones Obreras con relación al sindicalismo anterior a la guerra civil fue que su condición de sujeto tuitivo no hacía discriminación entre afiliados y no afiliados, y más todavía entre trabajadores ocupados y en paro. Tampoco entre nacionales y extranjeros como lo prueba la creación del Centro de Información de Trabajadores Extranjeros. Era una ética radicalmente nueva en el sindicalismo español y en el de más allá de nuestras fronteras. De esa ética se desprendía una concepción de sindicato-de-todos-los-trabajadores. Lo curioso es que no se encontrará ninguna teorización al respecto, digamos que ese carácter ético estaba en su ortopraxis. Si todos los trabajadores se movilizaban para conseguir unos determinados objetivos y tras la asamblea –democracia vecina– formaban su comisión obrera, esa praxis inicial (ortopraxis) preñó el futuro de lo que posteriormente sería el sindicato que hereda aquellas movilizaciones.

Esa ética creó una visión ´universal´  a lo largo de su historia. Que se traducía en que el sindicato se sentía obligado moralmente (más que políticamente) a intervenir en todas las cuestiones que afectaran, directa e indirectamente, a los trabajadores. Era lo que se llamó, un tanto pomposamente, sindicato socio-político. Tanto fue así que, en ciertas ocasiones, provocó ese vicio del pan-sindicalismo que, en otros momentos, estropeó la función del sindicalismo. En todo caso, incluso en ese terreno –con frecuencia confuso–  de lo sociopolítico el sindicato mantuvo su sotobosque de solidaridad. El sindicato, en definitiva, un sujeto solidario. Y empático, como se diría en estos tiempos de neologismos que poco o nada añaden al acervo lingüístico que tenemos.

Segundo tranquillo

Sea, pues, empático. Y de ahí a una consideración que nunca se ha abordado en las casas sindicales: la condición de algunos sindicalistas como monjes urbanos. Que practican e impulsan la última de las llamadas virtudes teologales: la caridad. Es esa manera –ciertamente empática–  de ayudar al prójimo sin pedirle nada a cambio. No hablo de un interés crematístico, sino de –como mínimo–  enseñarle que quien le ayuda puede seguir haciéndolo con más eficacia si el ayudado le acompaña activamente y se organiza para seguir la cadena del sotobosque solidario. Vale decir, transformar la caridad de los monjes urbanos en la solidaridad de los organizadores sociales.

Tercer tranquillo

Llegaron tarde y metieron la pata. A mi entender, intencionadamente. Llegaron tarde cuando en esa selva los organizadores de la bronca se preguntaron «dónde estaban los liberados sindicales» cuando apareció el virus. Llegaron tarde porque bien sabían –ellos, huelebraguetas de las redes–  que desde los primeros momentos los delegados sindicales de sanidad se fueron al tajo, allá donde estaba la tarea humanitaria. Creo recordar que la primera organización fue la Federación de Sanidad de CC.OO. de Menorca. Y en menos que canta un gallo el ejemplo cundió en los cuatro puntos cardinales: desde el cabo de Gata hasta Finisterre, desde Creus hasta Almonte. Desde Laredo a Izavieja, desde Paterna a Plasencia.

Más todavía: «Entre el 15 de marzo y el 14 de abril, CCOO de Catalunya ha intervenido directamente en el asesoramiento y negociación de 2.217 Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs) que afectan a 337.968 personas. Se ha atendido durante todos los días de la semana, incluidos festivos y a través de una red de 112 asesores sindicales, las llamadas telefónicas de 12.122 personas y 120 sindicalistas han asesorado “on line” y gratuitamente a 7756 consultas, muchas de ellas colectivas. En paralelo los y las delegadas de prevención de riesgos trabajan en el propio centro de trabajo y muchas veces confrontando con el empresario para garantizar que las personas que en estos momentos prestan servicios de manera presencial en los centros de trabajo lo hagan con garantías para su salud». (1).

El sindicato que está en su sitio como siempre ha intentado estar.

 1)  Javier Pacheco en ¿Dónde está el sindicato?

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