Estirpe

Por Ignacio de Mágina

27 de marzo. La cuestión es sobrevivir, nos decía ayer el estimado Deglané desde su confinamiento. Y lo es, sin duda. Algunos millones de personas han venido haciéndolo desde que arrancara la Gran Recesión de 2008. Sin embargo, es cierto que la cuestión de sobrevivir ha adquirido un nuevo carácter. Es cierto que para algunos se ha tratado de la supervivencia del mal carácter, si no lo tenía ya antes, y para otros de la “corrosión” del suyo, como nos advertía Bizco Pardal en alguna epístola días atrás. Y es que hay gente que a falta de personalidad definida sacan el carácter por la bragueta, como quien alardea de aquello que carece según recuerda el adagio popular. Es ese modo de ser y actuar, marcado a fondo hasta su última piel, de una derecha española que no está dispuesta a bajar del monte donde se ha confinado desde antes de las últimas elecciones.

Ha irrumpido en la escena española una versión de la pareja Dupont et Dupond, dos bigotudos agentes secretos nada indisimulados, que hiciera famosa el dibujante de cómics Hergé en “Las aventuras de Tintín”, y que forman parte de la cultura sentimental de los babyboomers. En la versión española (y muy española…) en lugar de una pareja de bigotudos se presentan como dos personajes de negro riguroso, uno con barba y otro barbilampiño. Hoy, ayer mismo, nuestros particulares agentes Hernández y Fernández (H&F), que es como los conocimos en nuestras lecturas infantiles, volvieron a actuar en el centro de un escenario circense. De nuevo abrieron su catálogo de productos: sobreactuación, descalificación y tremendismo, tres en uno: limpia, abrillanta y da lustre. De naturaleza acusica, volvieron a lanzar al mercado su producto estrella, su único producto en cartera, los “rojos” no se lavan, son unos traidores y no saben dónde tienen la mano derecha.

A ratos gazmoños, gemelos de aquel niño llamado Cristobalito Gazmoño que hizo popular el inefable Tony Leblanc, H&F representan a la perfección la España cañí, la de ventosidad de col hervida y pobreza moral, de esfínteres prietos y beatería impenitente. No han entendido o han entendido erróneamente la responsabilidad de representar a los millones de votos que recibieron, aunque insuficientes para gobernar. La confusión de estos dos JAPS (término que ya aparece anacrónico pero que continúa identificándose con la idea de “jóvenes aunque sobradamente preparados”) es tal, que a día de hoy siguen repitiéndose uno al otro (la letra con sangre entra) que “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. No se han percatado que en realidad lo que el filósofo inglés Francis Bacon, hace ya más de 500 años, escribió en sus “Ensayos sobre moral y política” fue justo lo contrario: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. Nuestros H&F españoles como representantes de la derecha política esperan que suceda por sí solo algo para lo que son incapaces de tomar la iniciativa, y dejan la iniciativa en manos de otros situados a su derecha, a los que miran de reojo y abriendo las orejas.

En la “La estirpe del camaleón”, como ha titulado Julio Gil Pecharromán su historia sobre la derecha española (1937-2004), queda abierto al estudio futuro las consecuencias de una agónica competencia por el espacio derechista con las nuevas opciones surgidas de los planteamientos ultraconservadores y ultraliberales que el viejo patriarca Manuel Fraga, que descanse, “había creído incorporar años atrás al liberalconservadurismo en un proyecto político común, a la búsqueda de construir y asentar en el tiempo largo la mayoría natural” (p. 496). Apostarlo todo para alcanzar esa “mayoría natural” a la aparición en la escena política de una especie de “Cayetana y sus muñecos” es tener mucho carácter y escasa o nula personalidad. Es cierto que esta ventrílocua sabe lo que dice, aunque a nosotros nos pueda parecer mentira, para eso es alumna aventajada del británico John H. Elliott, autor de una obra como “La España imperial”. Álvarez de Toledo, que es de la política de quien hablo, a diferencia de otros hizo los deberes y mostró sus capacidades en una tesis doctoral sobre Juan de Palafox, obispo de Puebla y virrey de México, presentada hace ya unos años en la Universidad de Oxford y publicada en 2011 con el título “Juan de Palafox, obispo y virrey”. Trabajo de exaltación del reformismo y el pactismo de este personaje histórico que contrasta y cómo con el ardor político que hoy muestra doña Cayetana. La duda que algunos tenemos es si teniendo personalidad, y reconocido carácter, esta representante de la derecha española es ventrílocua o muñeca… La sombra de los bigotes de Dupond o bien de Dupont, al despertar, siguen ahí… Si es así, que a los representantes de la derecha española les pille confesados…, si es posible que a la izquierda le pille re-unida y a la sociedad española unida.

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